He descubierto la inteligencia que se esconde detrás de la aceptación. Aceptar la realidad no significa resignarse, sino actuar con sabiduría.
Hay que dejar atrás el pasado y la queja de lo que no fue, para concentrarse en lo que estamos haciendo hoy y ahora. Vivimos adictos al deseo y siempre tan preocupados por lo que creemos que nos falta, que muchas veces perdemos la perspectiva.
Los que ya recorrimos un tramo importante del camino hemos aprendido que la vida tiene épocas buenas y épocas malas.
Como también que todo pasa y que la importancia de cada uno de esos momentos, con el tiempo se vuelve relativa.
Poder aceptar; por ejemplo, que un amor se termino o que nuestro trabajo ya no nos da felicidad es fundamental para modificar el presente, y emprender nuevos y prometedores caminos.
Negarse a ver la realidad solo prolonga el enojo, la tristeza o el dolor...
Siempre es mejor "HACER ALGO" que "ESPERAR A QUE SUCEDA" y decidir cómo es que queremos vivir es todavía mejor que soñar.
Aceptar la realidad no implica renunciar a los sueños sino hacer algo concreto para que sucedan.
Todos estamos a tiempo de elegir como queremos vivir, solo que no siempre tenemos la valentía de aceptarlo... (Escrito por Lis, alguien a quien quiero y adoro mucho!)